El Bierzo - León

SAN GENADIO

Entorno a la figura del Santo Obispo San Genadio se ha creado una aureola mítica, bien sea por su protectorado en pro de los monasterios de la época en que vivió y la ejemplaridad cristiana que rodea el actual camino jacobeo, como por el interés exclarecedor del halo misterioso de su renombre como personaje berciano, y también por otros intereses informativos o tangibles.

Nacido en el Bierzo en las primeras décadas de la segunda mitad del siglo IX, se le considera hijo del conde Gatón, hermano de Ramiro I y, por tanto, primo de Alfonso III el Magno.

Falleció, tras una ajetreada y afanada vida, en el año 936 loado como santo por su bondad y generosidad, si bien fue glorificado a tal en el año 1635, durante el papado de Urbano VIII (n.1578 p.1623-1644).

Su festividad se celebra el 25 de mayo.

Dentro de su aristocrática vida desarrollada en la capital de la regencia del Bierzo, la Villa de Taurón, encomendada a su padre el Conde Gatón, recibió educación en el monasterio de Ageo, Ayoó de Vidriales, hoy, ayuntamiento de la provincia de Zamora.

En este cenobio, lugar de vida comunitaria, se instruyó destacando por su sacrificio y generosidad, adquiriendo la idoneidad, no sólo para ser guía de las personas, sino también para que su primo Alfonso III (866-910), sucesor de su padre Ordoño I en el Reino, lo considerara su consejero y hombre de confianza.

Por su vehemente anhelo de imitar el diligente afán de la repoblación que desarrollaba su padre Gatón en la Cepeda, Astorga, la zona de León de los pueblos adyacentes a ésta, y parte de Zamora, encomendada por Ordoño I, destina su empeño en la restauración del monasterio de San Pedro de Montes, que con anterioridad había sido reinstaurado por San Fructuoso y San Valerio.

Una vez reparado éste, es nombrado abad del mismo en el año 896 por el obispo Ranulfo, a quien sucedió en la Diócesis de Astorga en el año 908 con el respaldo y aliento de Alfonso III.

San Valentino y San Moisés habían fundado el monasterio de Santa Leocadia Catinera, «Catinaera»(lat. plato, bandeja, escudilla, patena, regazo), en el siglo VIII o inicios del IX, monasterio en el que restablece la vida monacal y al que restituye sus posesiones y dona otras, pues el testamento de los santos abades había pasado al Obispado en tiempo de Indisclo ante la división de los monjes, obispo que lo convirtió en parroquia adueñándose de sus bienes.

En el año 919 decide retirarse de este cargo ocupando tras ello la silla episcopal Fortis, «Fuerte», Obispo Auxiliar y discípulo de San Genadio, de la que fue titular hasta su fallecimiento en el año 932, volviendo Genadio a hacerse cargo de la Diócesis, aproximadamente durante un año, hasta ser elegido sucesor, que fue Urbano, o «Salomón», también su discípulo.

Genadio o «Jennadius» pasó a mejor vida el día 25 de mayo del año 936. Sus restos permanecieron en Santiago de Peñalba, según la tradición, hasta que a primeros del siglo XVII, juntamente con los de San Fortis y San Urbano fueron exhumados, aunque sin el debido permiso, por la Excema. Sra. María de Toledo, Duquesa de Alba, hija de los Marqueses de Villafranca, trasladándolos al convento de las Benedictinas Descalzas, que ella había fundado en esta ciudad. Las religiosas fueron trasladadas de este convento a otro en Valladolid, lugar llamado La Paula, y con ellas las santas reliquias.

A la Catedral de Astorga, después de ser pleiteado, fue trasladada su cabeza.

Sin querer contradecir otras opiniones, San Genadio llevó una vida de Obispo, como se meracía su rango.

Así lo atestiguan sus piezas de ajedrez en marfil, llamadas de San Genadio y conservadas en Peñalba.

Otra muestra puede ser una mansión que hubo en Quintana de Fuseros, con caballeriza, solana y oratorio con los signos de la Cruz de Alfonso III en los sillares que forman las jambas que sostienen el dintel arqueado del mismo.

Imagen de San Genadio

Casa señorial, villa o palacete al lado de la Villa de Taurón, del Conde Gatón, donde debían residir los abades del monasterio, que pasó a ser propiedad del Obispado cuando Indisclo, casa de cortesía para Obispado y nobles, como Alfonso III, cuando venían al Bierzo por el paso del remoto e inicial Camino de Santiago y la Cruz Alta, «Cercenada», sito en la calle que va al Monasterio de Santa Leocadia Catinera, por el lugar llamado el Caserón.

Bien pudo ser usado, posteriormente por San Genadio, y por el abad del monasterio y luego se convirtiera en casa parroquial.

La mejor muestra de ello es su apasionada vida por la restauración de monasterios e iglesias, contando con discípulos, como San Fortis y San Urbano.

Fue continuista del arte hispano-visigótico o prerromano, llamado «arte asturiano» en lo que fue Reino de Asturias y Norte hispano, que se ha consolidado en llamar arte de «repoblación», por tanto no «mozárabe», aunque se encuentren piezas de éste, escasas, siendo así porque los repobladores mozárabes eran más bien campesinos y desprovistos de grandes recursos.

El Reino de Asturias se dividió en herencias tras la muerte de Alfonso III, continuando utilizándose el arte asturiano o de repoblación por lo menos hasta ese momento. Y, como las circunstancias no cambian de un día para otro, podemos decir que le sucedió el arte gótico en el siglo XII.

Patente es que por su cargo debía despachar con reyes, asistir a asambleas y congresos organizativos y de regulación de normas, así como supervisar las obras que auspiciaba sufragándolas, y firmar escrituras de ventas y donaciones. Contaba para ello con sus auxiliares discípulos Fortis y Urbano, a quienes comisionaba en obras diocesanas o delegaba en el cargo cuando se ausentaba por viajes.

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