El Bierzo - León

UNA VISITA A QUINTANA DE FUSEROS

Dado el interés natural de la zona, todo el año ofrece fechas óptimas para visitar Quintana de Fuseros, si bien las mejores épocas las decidirá el visitante conforme a sus aficiones, tales como la fotografía, panorámicas primavera-otoño, senderismo singular, etc.
Su riqueza radica en las excelentes fuentes, mereciendo destacar entre muchos los Manantiales los de los Corros, el del Piornal, el Brañín, Fuente la Braña y los venales de Fuseros, las campas y la tradicional Braña con cabaña, en las inmediaciones de Piedrafita, señal geográfica del I.N.G. cuya cota se sitúa a 1.770 m.s.n.m., hasta donde merece la pena llegar para contemplar más allá del Bierzo.

Fiestas

La cultura festiva de Quinta de Fuseros se manifiesta principalmente en la evocación de sus Patronos y la exaltación de la Cruz. Antiguamente existía la iglesia parroquial, que fue el templo del monasterio de Santa Leocadia Catinera, y dos capellanías, la del Santo Cristo y la de San Claudio.



La iglesia de San Claudio -San Marcelo- es en la actualidad la parroquia y en ella se conservan los retablos e imágenes procedentes de antiguos templos y ermitas desaparecidos, como la de Santa Lucía, San Esteban o San Adrián, y el de San pedro de la iglesia de Fuseros.
A ella se trasladaron los oficios religiosos en el año 1807, con la imagen de Ntra. Sra. de la Asunción, que es la Patrona, junto a San Roque, Copatrono, procedente de una capilla anexa de la Iglesuela.

Invención de la Santa Cruz, 3 y 4 de mayo


Es una fiesta votiva que honra a Cristo Crucificado, titular de la ermita del Santo Cristo de la Cabaña, donde se inician y realizan las actividades religiosas el día 3 de mayo, conservando las costumbres de la antigua Cofradía de Las Animas, fundada en el año 1898 y en la actualidad extinguida.
Su procesión es de reconocido mérito religioso y cultural, conocida como la Procesión de las Animas o de las Mortajas, nombre proveniente de las túnicas vestidas por las personas ofrecidas, que cumplen su promesa ataviándose con sudarios como si hubiesen de ser recibidos por la tierra, amortajados, para mostrar su agradecimiento al Santo Cristo por algún beneficio obtenido o haberse librado de enfermedad.

El primer día de cada año es ritual hacer súplicas y meditar sobre «los Novísimos» ante este Cristo, si bien la Cofradía de las Ánimas surgió bajo la advocación del Sagrado Corazón de Jesús. Esta procesión traslada todos los años al Santo Cristo, en su Cruz, a la iglesia de Nuestra Señora, la Santa Madre, con la que permanece durante nueve días, tras los cuales regresa en comitiva a su ermita, de antigua y ejemplar construcción.
La devoción a este Santo Cristo ha trascendido más allá del ámbito local.

San Isidro Labrador y Santa Bárbara

Por la condición socioeconómica de Quintana de Fuseros tienen un trato especial los días de San Isidro Labrador y Santa Bárbara, patronos de la agricultura y la minería.

Nuestra Señora de la Asunción y San Roque son nuestros Patronos

Durante los días 15 y 16 de agosto se celebran las Fiestas Patronales, con solemnes procesiones y exaltación Eucarística.

Nuestra Señora de la Asunción

La imagen de la Patrona, Nuestra Señora de la Asunción, procede del monasterio de Santa Leocadia. Familiarmente la llamaban Nuestra Señora del Fueyo, lugar donde estaba el monasterio, cuyo templo se convirtió en iglesia parroquial del pueblo de Quintana y del anejo de las Herrerías de Marciel. En el año 1747 el cura quería pasar la celebración de los oficios litúrgicos de la iglesia de N.S. a San Claudio, capilla dentro del núcleo de la población. El sentimiento del pueblo se opone, resiste y protesta, pero en la iglesia de N.S. sólo se celebraban ya los oficios en ocasiones solemnes, como Fiestas Patronales y entierros, hasta que en el año 1807 desaparece por completo toda celebración y los actos religiosos y conmemoraciones pasaron a celebrarse definitivamente en la capilla de de San Claudio, nombre cristiano del militar San Marcelo. Con esta mudanza se produjo la de toda la imaginería y efectos religiosos, y quedó aquel emotivamente como lugar de enterramiento. El paraje se reconoce hoy con el nombre de Reguera la Iglesia o Fontanal, y sólo se conserva la espadaña del templo, digna de ser cuidada.
Durante este traslado se generaron disputas y desavenencias entre el cura y los parroquianos. Estos pretendían perdurar y hacer los cultos en su iglesia, la de Nuestra Señora del Fueyo, y aquel se negaba a corresponder con ellos alegando la distancia y  dificultad del paso del río, probablemente carente de puente. Este pleito originó que la tradición recuerde que la imagen de este Santo, efigie de soldado con espada, representación del Santo Centurión de León,




entristecido porque le habían usurpado su morada y no le querían, huyó. El cura y los vecinos se aprestaron en subúsqueda, apostando que su hallazgo sería juez de sus desavenencias, de modo que si lo encontraban los parroquianos no se procedería al traslado de los Oficios, pero si era hallado por el presbítero, como así aconteció en el sitio que llaman la Vega de San Claudio, en las faldas de Piedrafita, se le honraría en el lugar más importante del retablo, bajo la imagen del Todopoderoso Sostenedor del Universo, finalizando los litigios y procediendo al traslado del Culto de la iglesia del Fontanal a la de San Claudio.

Durante el tiempo que duraron estas disputas, según se relata por los mayores, desapareció insólitamente la valiosa cruz procesional de plata del monasterio, juntamente con cálices y otros enseres de valor, quizás por un sigilado trasiego, o por la petición de su depósito en los juzgados, o entregados para la cancelación de un censo redimible, préstamo con vencimiento a voluntad del deudor, que había fundado el Concejo de Quintana de Fuseros y Herrerías de Marciel para litigar sobre la mutación y remoción de la iglesia parroquial, concedido por el convento de las Religiosas del Santispiritus de Astorga bajo la fianza de unos bienes inmuebles, cuyos intereses iban amortizando mancomunadamente cada año.
A cerca del monasterio de Santa Leocadia en el lugar del Fontanal, que, según la tradición, fue fundado por una gran señora o princesa en el lugar donde fue hallado ileso su hijo, tras ser arrastrado por las tormentosas aguas del río Era, se conservan referencias de diversas donaciones en Cabanillas y Fuseros al monasterio de Santa Leocadia en el Tumbo Negro de Astorga, hechas por personas de dichos lugares, así como se citan otras transmisiones de heredades en Fuseros e Igona (Igüeña) a esta misma fundación en el Códice 1197B del Archivo Histórico Nacional.


San Roque




Roque nació en Montpelier, Francia, hacia el año 1345. Era de familia muy rica y, quedándose pronto huérfano, vende sus bienes, reparte el dinero entre los pobres y profesa en la Tercera Orden de los Franciscanos.

Peregrina a Roma practicando la caridad y curando enfermos. En Rimini, Italia, se contagia de la peste y se retira a un bosque para no contaminar a otras personas.
Según la tradición, en este bosque se alimentaba con el pan que un perro le traía en su




boca y bebía del agua de una fuente que milagrosamente había nacido junto al lugar.

El dueño del perro se sorprendía viendo coger el pan a su perro, y un día decidió seguirlo y encontró a Roque enfermo, lo llevó a su casa y lo curó.
Admirado como hombre y, por sus milagros, como santo, muere en Anglera, Italia, el 15 de Agosto de 1378.
Fue beatificado por el papa Pío IV y declarado Santo por Gregorio XIII (1572-1585).
Su fiesta se celebra el 16 de agosto.

Romerías

   En la actualidad sólo queda la del Santo Cristo con la celebración de la Procesión de las Mortajas, pero se nos ha legado un considerable número de topónimos apadrinados por ermitas, como la de San Adrián, en el camino de Castilla por Fondo Veigas, lo mismo que la de Santa Lucía en la Cruz de los Castros, la de Santiago en los Mozones, la de San Roque en la Iglesuela y la de San Esteban en Fuseros, cuyas imágenes y pequeños retablos se conservan en la iglesia parroquial. Además de estas ermitas y el monasterio de Santa Leocadia, próximo a la Cruz Cercenada, había otro monasterio, el de San Martino, entre Quintana e Igüeña, en cuyo lugar ha quedado al descubierto su cementerio durante una reforma del camino vecinal, antiguo real deAsturias, entre ambas localidades.

Asociaciones


Asociación Juvenil Fuseros, Asociación Club Atlético Quintana de Fuseros y Asociación Club Los Pinos Coto de Caza.
El Atlético Quintana de Fuseros, fundado en el año 1991, ha participado exitosamente durante una década en las competiciones de fútbol en 1ª Regional Ordinaria de la RFEF.
El Club Los Pinos es un coto privado de caza formado por aficionados del pueblo y personas allegadas. La geografía de Quintana, su extensión y la abundancia del jabalí, el corzo, la perdiz roja y la perdiz parda, esta especie radicada en Piedrafita, así como el conejo y la liebre, permiten la coexistencia venatoria con otro coto intermunicipal, llamado Gistredo-Catoute.

Servicios y hostelería

Café-Bar Central, Café-Bar La Calzada y Cafetería de la Casa de la Cultura.
La Fábrica de bebidas "Espumosos López", de tradición familiar, cuenta con la excelencia de los manantiales de agua de Quintana de Fuseros y despliega su actividad por la comarca berciana.
Durante la bonanza de la minería se hacían la competencia cinco bares y tres salones de baile, además de tres tiendas de ultramarino, comestibles y droguería.

Centros médicos y educativos


La Seguridad Social presta atención primaria en el Consultorio Médico de Quintana, dependiente del Centro de Salud de Bembibre y del Hospital del Bierzo.
La Educación Primaria se imparte en la Escuela de la localidad, pasando posteriormente los alumnos a Centros Docentes de Bembibre. Es de reseñar que hubo épocas que impartían clases cuatro docentes para una matrícula superior a ciento veinte alumnos.

Instalaciones Deportivas

El pueblo adquirió a sus expensas, mediante escote de =10.000.- pesetas (60,10 €) por persona mayor de edad en el año 1981 durante un concejo, más de dos hectáreas de terreno para espacios deportivos en el lugar del Moural, aledaño al Grupo Escolar.
En esta finca se cedió el terreno para la construcción de la Casa de la Cultura, que se edificó para hacer mención y conmemorar el V Centenario del Descubrimiento de América, con fondos del Ministerio de Cultura.

El gobierno autonómico aportó =11.300.000.- pesetas (68.000.-€) para las canchas deportivas, construyéndose las de Baloncesto, FútbolSala y Tenis. Posteriormente se construyó el campo de Fútbol, con la colaboración de una empresa minera.
Está pendiente la construcción de una Playa Fluvial.

Fauna

Además de la fauna cinegética, encontraremos águilas, aguiluchos, milanos, búhos y otras aves rapaces. No faltarán en los sembrados los familiares pardales, petirrojos, jilgueros y pájaros carpinteros, ni el egoísta y pícaro cuco dejará de cantar entre los robledales por la primavera. Las cigüeñas son asiduos visitantes y se les han habilitado cinco nidos. Estas celebran sus festines en las charcas de Fondo las Llamas, donde se reúnen semanas antes de emigrar, en grupos de más de cincuenta.

Las aguas del río Era fueron muy pródigas en truchas autóctonas, como se desprende de un informe del Ayuntamiento para el Sr. Madoz en el año 1745 "... de excelentes aguas y abundante pesca de truchas...".
Es, por ello, un río apto para lar repoblación y recría de alevines, pero la falta de cuidado, la depredación y el uso indebido del agua para el regadío casi han anulado las esperanzas de ver los reflejos de las escamas de un alevín bajo las aguas desde el puente del molino del Era. Una virtud de nuestros antepasados fue saber cuidar las truchas pues era el pescado más fresco que comían.
La flora también colaboraba a la manutención del casi extinto urogallo, que se alimentaba de los arándanos y bayas del acebo. Los abundantes robles, los abedules, los fresnos y los arbustos de los cierres de las fincas ofrecen cobijo a las aves.
La botánica del lugar es original y nos muestra singulares ejemplares, como el capudre y, entre muchas plantas medicinales, la genciana. Con la flor de la urce y urcesina las abejas fabrican miel muy exquisita.

Socioeconomía

Quintana de Fuseros es la segunda reconstrucción de una colonia romana fundada en territorio de los astures en la última treintena a.C., llamada Interamnium, dedicada a las explotaciones auríferas. Interamnium, ciudad con derecho latino, fue un enclave importante en las vías romanas hasta el siglo III en el que, debilitado el Imperio romano, la frontera pirenaica se abrió para los pueblos bárbaros, que dominaron a los hispanorromanos, y fue destruida por el godo Teuderico II en el año 457.
Sobre sus ruinas se alzó una nueva ciudad, la villa de Taurón o Toral, de tal relevancia y señorío, que fue pertenencia de Gonzalo Bermúdez, señor del castillo de Luna, que la donó a su yerno el insurrecto Don García, a quien, en castigo de su traición, se la enajenó el rey Bermudo II en el año 992, y de nuevo fue arrasada completamente enEl año 997 al paso de Almanzor hasta Santiago.
La reconstrucción de Toral, y con él la de Interamnium Flavium, se hizo en el solar que ocupa hoy Quintana de Fuseros, urbanización en la que residió el tenente del señorío del Boeza, una gobernación en que se subdividía la comarca del Bierzo hasta la alta edad media.

Finalizando el siglo XV la economía de la región se basaba en la agricultura y ganadería, pero en esa época las casas nobles que dominaban el Bierzo crearon dos herrerías y cuatro fraguas en el lugar de Marciel, explotando la riqueza en agua, madera de roble y castaño, la abundancia de urces en los montes, de cuyas raíces se hacía el carbón para las fraguas, y una vena de hierro que había en el lugar. Ello, además de indicarnos que por aquel entonces pasaban buenas comunicaciones por el valle del Era, trajo consigo gran pujanza y actividad en la zona, los obreros expertos para las fundiciones procedían de otras regiones ya industrializadas; había otros obreros fijos como los que se encargaban de moler el mineral de hierro; los administradores, bajo cuyo mando estaba la fábrica, recepción, venta y encargos; otros operarios se contrataban temporalmente para laborar en la ragua y la conservación de la presa y edificios, y en torno a estas herrerías se movían grandes cantidades de carros de leña y montones de carbón de urce, que, generalmente hacían los campesinos en las épocas de menos trabajo.
Este auge de la zona fue disminuyendo durante el siglo XVII, y a finales del siglo XVIII desaparece toda la actividad, causada por la construcción de la carretera de Madrid a La Coruña (año 1786 muestra un bloque de piedra del puente de la reguera en Bembibre) y nuevas herrerías cercanas a la nueva ruta. De este modo, las principales actividades siguieron siendo la agricultura y la ganadería, así como la apicultura, coexistiendo con ellas los oficios y trabajos de los telares, para tejer el lino de las propias linares y la lana de los rebaños, las fraguas y las herrerías, que eran necesarias para forjar las herramientas agrícolas y para herrar los bueyes y las caballerías. Los carpinteros y canteros fueron siempre necesarios para la construcción o rehabilitación de las casas, construcciones en las que se empleó principalmente la piedra, la losa y la madera de la zona hasta los años de 1960.
En los inicios del siglo XX la actividad de la minería del carbón creó un nuevo y positivo impulso económico, siendo destacable que hacia las décadas de los años 50 y 60 coexistían más de seis empresas mineras en el ámbito de Quintana.
La actividad minera era compaginada con las actividades agrícolas, que eran ejercidas principalmente por las mujeres a las que se unían los hombres al salir de la mina, y otros oficios varios, como las fraguas, donde diariamente se afilaban y reparaban las picas y herramientas de los mineros y agricultores.

En el año 1928 varios vecinos constituyeron una empresa cuya actividad era la fábrica de luz en un pequeño salto del río, y la distribuían y vendían a los vecinos. En recompensa por el uso de una



presa en el río la luz del alumbrado de las calles era gratuita, si bien el concejo debía cuidar que las hojas y ramas de los árboles no obstruyeran la presa, de lo que se encargaron los mozos,consiguiendoque el consumo eléctrico del salón de baile también fuera gratuito.

En el año 1942 se realiza la traída del agua corriente y se instaló en tres fuentes que aun se conservan repartidas una en cada barrio. Su captación se hizo en un manantial sobre Fuseros, cerca del lugar de las Suertes, en las inmediaciones de la Dehesa, venal que llaman Fuente la Cuerva, que es la actual, renovada e instalada en las viviendas durante el año 1972. A su vez se equipó la torre de la iglesia con un reloj, que daba y repetía las horas advirtiendo las de regresar del trabajo o ir y salir de la escuela, pues antes, las doce campanadas del mediodía las repicaba un premiado alumno de la escuela, mandado por el maestro.
Estas obras se realizaron y costearon por los vecinos, y uno de los medios que emplearon para reunir los fondos fue la venta de carbón vegetal, que hacían en el monte quemando grandes pilas de tuérganos (cepas de urces).
Existían cinco sociedades de ganado ovino y caprino con sus correspondientes rebaños que apacentaban los rastrojos y ramoneaban en el monte. Las vacas, cuyo número era muy elevado, pacían las praderas y campiñas de los valles y laderas de las montañas. La hierba de los prados era almacenada en los pajares, y también cañas de roble, llamadas follacos, para alimentar a los animales durante el invierno. En los ocho molinos de maquila que había, cuyos rodeznos eran movidos por el agua del río Era, se molía el centeno y la cebada que se había almacenado en las paneras, tras la maja en las eras, donde se trillaban o tundían los manojos con un instrumento llamado pértigo para formar las parvas. Estas moliendas servían para hacer pienso y mezclar con otros forrajes y hortalizas que se utilizaban para alimento de los animales.
Quintana era un pueblo que se autoabastecía de sus fértiles vegas y ganadería, de modo que todos los vecinos poseían pajares, corrales y gallineros. La venta de los cabritos, corderos y terneros a los tratantes o carniceros se unía a los ingresos pecuniarios de los jornales, principalmente de la mina.
Durante la década de los años sesenta, aun se hacía en los hornos el pan de centeno y trigo, se cuajaba la leche en ollas de barro y se consumían las mantequillas hechas en odres o mazaderas con la leche que no se vendía a las empresas lácteas.
Las uvas y la producción de castañas formaron una parte notable en la economía de Quintana de Fuseros, llegando la Vendimia, el Magosto y la Matanza de los cerdos a formar parte de la vida costumbrista de esta localidad.
Actualmente la agricultura ha desaparecido prácticamente, conservándose un poco la ganadería, que parece retomar una nueva ascensión. Debemos esperar que sea así y retorne la empresa agrícola ante la inminente y tan necesaria concentración parcelaria.
La actividad minera, en la que tantos hipotecaron su salud para lograr un modo mejor de vivir y educar a sus hijos, se ha retraído, como en el resto de la comarca berciana, aunque permanece un cielo abierto en el monte de los Mozones, que en nada está beneficiando al pueblo.
Todo ello, juntamente con otros matices sociales, ha originado un gran descenso de la población, permaneciendo en el pueblo las personas a las que proporcionan cierta comodidad sus posesiones, su trabajo cercano o su condición de pensionistas.
La cordialidad  forma parte de la idiosincrasia de los vecinos de Quintana de Fuseros, y la gentileza distingue la manera de ser de sus habitantes, por lo que los visitantes serán bienvenidos a este lugar donde se unen las más idóneas condiciones para residir, oxigenarse y expandirse naturalmente.

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