El Bierzo - León

Quintana de Fuseros

La sensación de curiosidad que produce el nombre de Quintana de Fuseros es sugerida por el apéndice de esta denominación, Fuseros. Fue éste un asentamiento que tuvo su origen antes de la romanización, el lugar donde se ubicaban los lavadores de las arenas, los buscadores de las pepitas de oro que arrastraban los ríos Era, Oureo y los Corros, enclavado en sus interfluvios, con sus pomares y agricultura.
Quintana surgió de la mano de los Constructores Templarios, hacia el S. XII, como la reconstrucción de la Villa de Taurón, que anteriormente lo había sido de Interamnium Flavium. Su planificación y construcción se realiza en el castro las Torcas, desenclavándose de la Vía Nova romana o Camino de Castilla por la que pasaron incursiones devastadoras como la de los godos y, posteriormente, bajo las aniquiladoras directrices de Almanzor, la de los agarenos.

FUSEROS, ABUNDANTES MANANTIALES

A pie de foto, a nuestra derecha, baja el río de los Corros, y se junta con el Era, en cuyo interfluvio está el que fue solar de Fuseros.
En los planos alejados de la foto se divisa el monte Teleno y los Aquilanos; hacia su medio, el Alto de las Candales y Campo la Moura.

La documentación del pueblo de Fuseros es escasa.
Asentado entre el río Era y el de los Corros, con sus límites dentro de los actuales de Quintana de Fuseros, contraposición de lo que fue antes y durante el medievo, pues existen protocolos mediante los que en el siglo XI y XII varias personas donan sus bienes en Fuseros al monasterio de Santa Leocadia, no citándose el nombre de Quintana y sí algún paraje como el de Llavallolos. Muy probablemente, por el significado del nombre, se pudiera datar su origen en el segundo quinquenio a.C., época en la que los romanos ocuparon el lugar, aunque pudiéramos ir más lejos en la antigüedad observando que antes que los romanos estuvieron en estos lugares los griegos, que enseñaron a los astures a explotar el oro, como indican los topónimos del territorio el teso el Griego, o en palabras como yera, era, (del griego ιεναι), con el significado de arrojar y se refiere a las escombreras o yeras de roca molida que podemos ver lanzadas al río Era para ser lavadas.
Era significa lugar público al lado de un taller o lugar donde se trabaja en una o varias actividades, siendo usado por distintas personas y gremios empleados en la misma factoría.
Enmarcados en la época de los años de los documentos que veremos y por el conocimiento geográfico del lugar deducimos que Fuseros era un pueblo agrícola, del que, por intereses y circunstancias socioeconómicas, con el acaecer del tiempo, sus

moradores se vieron en la necesidad de trasladarse y englobarse en la población de Quintana, pujante villa de la jurisdicción de aquel y que surgió a manera de una urbanización creada por la Orden de los Templarios, hacia el año 1178, cuando Fernando II les donó el solar arrasado de la Villa de Taurón, empeñado en reconstruir los devastados pueblos del Camino de Santiago tras la incursión del islamita Almanzor en el año 997.
En esta urbanización debieron residir los señores de la Tenencia de Boeza, en el Caserón, en la calle del Moural, que se dirigía al monasterio de Santa Leocadia Catinera, benefactora del pueblo. Catino significa cuenco, regazo o una cosa que contiene algo.
Existen restos de la capilla o ermita de San Esteban en el paraje al que da nombre este titular, lugar en el que también estaba el cementerio del pueblo. Su estatua se conserva en la iglesia de Quintana.
La iglesia parroquial estaba dedicada a San Pedro y su altar se encuentra en la actual de Quintana. Se conservaba un gran lienzo, también de este santo patrono de Fuseros, expuesto en la sacristía de la iglesia de Quintana, a donde fue traído al despoblarse Fuseros, pero, desafortunadamente, ha desaparecido de su segundo emplazamiento.
Cerca de Fuseros se encontraba el monasterio de Santa Leocadia, en el lugar del Fontanal, del que sólo quedan restos de la torre de su iglesia, que era el templo parroquial de Quintana, llamada iglesia de Nuestra Señora o iglesia de Nuestra Señora del Fueyo, patrona de Quintana y su anejo de las Herrerías de Marciel.

DOCUMENTACIÓN ACERCA DE FUSEROS

Tumbo Negro de Astorga:
 "- Donación a Santa Leocadia el año 1045 de cinco hermanos llamados Domingo, Susana, Jeremías, Vellita y Nonido. Los bienes están en Cabanillas y en Fuseros. (T.N. nº 430).
- En 1072 Meninto y su esposa Gontina dan a Santa Leocadia su heredad en Fuseros (T.N. nº 425).
- En 1088 un tal Ziti Minelez dona a Santa Leocadia sus heredades en Fuseros en el término de Llavallolos. "
*** (El término de "Llavallolos" está al lado de Eras de Frades, donde se encuentran los depósitos del agua potable de Quintana. Deriva del latino lavare y hace clara referencia, entre otros muchos topónimos, como Llavallos, Llavales, Llaviega, Carrallabrada, Lavandera..., a las explotaciones auríferas mediante el lavado y erosión de montañas y grandes masas de tierra).

Archivo Histórico Nacional:
- "El Códice 1197B del A.H.N. traduce, entre otros muchos documentos relativos al Monasterio de Santa Leocadia, una  donación del año 988 de un tal Murchi, "... de toda su heredad en FUSEROS".
- En el  mismo Códice antes citado, se traduce resumida otra donación al mismo monasterio berciano fechada en el año 1118  en la que un tal Gonzalo Jalez   "dona una heredad en IGONA, que ahora se llama IGÜEÑA.
Biblioteca Nacional:
"- Donación anterior a 1011 a Santa Leocadia (M.S. 4357 B.N.fol. 126, escritura nº 448), dice en castellano: «...la villa de LOSADA entre el Sil y el Arlanza...»" (M.S. manuscrito). Cita empleada por el autor de Pueblos y Ríos Bercianos para señalar que, aparte de la donación al monasterio de santa Leocadia en Losada, el río que se viene llamando Noceda, históricamente es río Arlanza.
*** Se cita a Jesús García García -Pueblos y Ríos Bercianos (Ponferrada 1994).

FUSEROS, PROCEDENCIA DEL NOMBRE

Fuseros, no habiéndose transformado su nombre, conserva su forma más original y primigenia. Siempre con mayúscula.
Concebido extensamente, por la exuberancia de los ríos y arroyos, las copiosas fuentes y manantiales (venales) del lugar, tiene su origen en fuse - ros (lat. adv. fuse y el acusativo pl. de ros, -oris), significando abundantemente manantiales, lugar con muchos manantiales: «ABUNDANTES MANANTIALES».
En Quintana de Fuseros encontramos otros nombres de lugar que se combinan con -ros (lat. ros -oris), como en Tagarros (ta - ga - ros: tierra, pequeña

altitud o elevación, manantial), o en Fuente de Rosandín (manantial - cerca - en: en el manantial, ahí, o aquí, cerca), y en Manantiales de los Corros (manantiales en las rocas, concha, corteza, protección-co).
Quintana surge dentro de la jurisdicción antigua de Fuseros. Como vimos anteriormente, varias personas donan "... a Santa Leocadia en Fuseros, en Cabanillas e incluso en Igüeña y Losada, sus heredades", no mencionándose en ningún caso que la donación sea en Quintana.
Fuseros era un pueblo con jurisdicción propia, que abarcaba todo el territorio que fue Taurón o Interamnium Flavium anteriormente, el de la Tenencia del Boeza.

QUINTANA, UNA URBANIZACIÓN EN FUSEROS

Quintana es un nombre muy frecuente en el Noroeste Hispano y hace referencia a reconstrucciones, generalmente con una fortaleza, próximas a algún asentamiento militar romano, Asentamiento de Quintana de Fuseros en la falda oriental del castro de las Torcas
como es el caso de Quintana de Fuseros, donde lo hizo la Legión V; Quintana del Castillo en la ruta de Legio VII a Bérgidum y Galicia; Quintana de Raneros y Quintana de Rueda, próximas a Legio VII la una y a Lanciatum la segunda, o Quintana y Congosto y Quintana del Marco hacia la ruta de Brácara a Astúrica por Petavonium y Argenteola. A esto hay que añadir y observar el cognomen de Quintana del Castillo, y también que en Quintana de Raneros existe una calle llamada del Castillo y que en Quintana de Fuseros, donde encontramos el solar de Interamnium Flavium, llamándose ya Taurón o Toral, Alfonso III edificó un castillo para defensa de la villa, que posteriormente Fernando II donó a los Caballeros de la Orden del Temple para reconstruir esta población del Camino de Santiago que había sido destruida por Almanzor. La colonia de Interamnium Flavium, que habían fundado los romanos junto a su campamento para albergar a los colonos de las tierras arrebatadas a los astures pemeiobrigenses, fue destruido por primera vez en el año 457 por el godo Teuderico II durante la persecución a los astorganos que se habían refugiado allí tras el arrasamiento de Astorga.
Sobre sus ruinas se reconstruyó la villa de Taurón o Toral, que, asentado en la vía de Castilla a Galicia y siguiendo una vez más el sino de la historia, fue devastado durante la incursión musulmana de Almanzor, cuando éste destruyó por segunda vez Astorga, y, con ellas, el monasterio de Carracedo, en el año 997, regresando de la toma de Santiago, acción que supuso una gran afrenta a la cristiandad.

Tras esta magna destrucción se tardaron más de cien años en reconstruir parte del Camino de Santiago; la reconquista de las tierras cristianas y la lucha contra los musulmanes era tarea de los reyes, por lo que el Arzobispo de la diócesis compostelana hubo de llegar reconstruyendo hasta la incipiente villa de Cacabelos, cuya iglesia inauguró en el año 1108; el levantamiento de Astorga era empeño de su obispo, y pasaban los años y el camino de los peregrinos entre Castro Ventosa y Astorga no se acababa de rehacer, por ello el mismo rey Fernando II se encargó de la reconstrucción de Taurón, antiguo Interamnium, donando su territorio y castillo arruinado, construido por Alfonso III en el año 884, a la Orden de los Caballeros del Temple, cuya repoblación planificaron en un nuevo sitio entre Toral y Fuseros, pueblo que, asentado al pie de Piedrafita, había resistido los contratiempos por estar más alejado de la vía que iba de Castilla hacia Galicia, lo que aconsejó el desplazamiento y la creación de una urbanización nueva más cerca de Fuseros. Pero, desafortunadamente para Quintana y pueblos del antiguo Camino, Fernando II cedió, muy a su pesar, ante la presión del obispo, que había encauzado a los peregrinos por Foncebadón y la Puebla de San Pedro, aldea que cambiaría su nombre por el de Ponferrada, surgido toponimicamente por el paso por el puente de hierro, y envió a los Templarios a dicha población, que se convertiría en un símbolo para ellos y, de esta manera, posteriormente con la desaparición de la Orden, se sigiló el de la ciudad de Interamnium Flavium o Villa de Taurón, que en principio se les había donado.
La repoblación de Toral o Interamnium surgió como algo integrado a Fuseros, como una urbanización diseñada para volver a ser algo grande, en la que se fueron integrando también las gentes del mismo Fuseros. Podemos deducirlo si nos fijamos en que casi cien años después de la destrucción de Toral no existe una población definida distinta de Fuseros, así hemos visto cómo las donaciones que en el año 1072 o en el 1088 fueron hechas al monasterio de Santa Leocadia eran heredades o fincas en Fuseros, y otras en Cabanillas y Fuseros; no existen términos rústicos o urbanos intermedios alusivos a Quintana.
En la alta edad media a un centro o núcleo urbano que formaban estas urbanizaciones o villas rurales comenzó a llamársele Quintana, de aquí el nombre de Quintana de Fuseros que aparecerá a finales del siglo XII, despoblándose totalmente Fuseros e integrándose en él.

Fuseros fue un pueblo que surgió al principio de la romanización.
Toma su nombre del latín "fuse-ros", que significa abundantes manantiales. El Oureo, el Era y los Corros nacen en Piedrafita y se unen para formar el río Era. Su asentamiento estaba en el lugar del interfluvio de los ríos Era y los Corros.
Quintana es una urbanización nacida en la jurisdicción de Fuseros.
Fue ideada por los Constructores Templarios cuando en el siglo XII les fue donado el Castillo de la villa de Taurón, reconstrucción del arrasado Interamnium Flavium por los godos, había sido destruida por Almanzor en su intento de aniquilar el Camino de Santiago.
Fue, además, el asentamiento de la Primera Cohorte de la Legión Romana Quinta, como otras «Quintanas» en la provicia, equidistantes en el mapa plano, que lo fueron también de una Cohorte de dicha Legión.

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