El Bierzo - León

RESTITUCIÓN DE LOS BIENES AL MONASTERIO


«Erigido por Valentino y Moisés, es San Genadio el que nos da noticias de él describiendo a los fundadores como "sanctis et electis abbatibus" que vivieron en él toda su vida, transmitiéndonos la aureola de santidad que dejaron tras de sí en el mundo»

A su muerte los monjes se fraccionaron, y una parcialidad, apropiada del testamento de los fundadores, lo entregó al Obispo de la Diócesis, Indisclo, que por aquel entonces regía los destinos de Astorga y colaboraba con el Conde Gatón en la repoblación de la maragatería, pero, como dice San Genadio, "mirando más su conveniencia que la de los mejores monjes" (cita anterior), dejando de lado negligentemente la voluntad de los santos fundadores, se apropió del monasterio y sus bienes, convirtiéndolo en parroquia.

Su sucesor fue Ranulfo, obispo que prefirió dejar las cosas tal cual estaban, no así Genadio, Obispo tras éste, que estimando en mucho la vida monástica, reparó en el documento y restableció la vida cenobítica en el monasterio de Santa Leocadia entregándolo al abad Donadeo en el año 916, devolviéndole sus posesiones y dotándolo con nuevos bienes para el sostenimiento de sus monjes.

Es en este momento donde debemos situar la existencia y devolución del palacete y el oratorio de la Cruz Alta o de Alfonso III, quizás donde pasó su ancianidad San Genadio, casa de abades o parroquial, pues hasta el río Era bajaba la calle del Carozal o Carral. En ese lugar no existen los muros diseñados para la construcción del pueblo.

«... dentro del siglo primero, inseguro y peligroso, de la reconquista del Bierzo, encontramos ya el primero de los monasterios levantados en su suelo, después del paso de los destructores. Acaso tengamos que apuntar esto como el primer brote de este resurgimiento monacal en las tierras del Bierzo.»

Vemos cómo indica que quizás sea el primer brote del resurgimiento monacal en el Bierzo, y bien pudo ser, pues por la Cruz Alta se acercaba el camino real de Asturias y se hallaba cercano el castillo o fortaleza de los Castros, que había construido en el año 884 Alfonso III para contener las invasiones islamitas.

Otro dato es que su abad, Animio participó en el Concilio de Irago, reunión solicitada por el obispo Salomón, sucesor de San Genadio, que presidió con él el mismo Rey Ramiro II, teniendo lugar el primero de septiembre del año 946.

En el año 997 las tropas de Almanzor destruyeron el Camino de Santiago, y con la Villa de Taurón, la Cruz Alta, que quedó en llamarse Cruz Cercenada, mutilada por las hordas agarenas que siguieron su ruta por la Cepeda hacia Astorga y Mérida. Pero, según las donaciones que hemos visto que recibió el monasterio de Santa Leocadia, de gentes de Fuseros, Cabanillas, Losada, Igüeña..., años 988; 1045; 1088 o 1118, comprobamos que el monasterio se libró de la destrucción en tal momento.

Fue iglesia parroquial de Quintana de Fuseros y el Coto industrial de las Herrerías de Marciel hasta el año 1807, trasladándose los oficios religiosos a la capellanía de San Claudio, tras más de tres cuartos de siglo de disputas por su permanencia entre el párroco y los feligreses, quedando sólo como lugar de enterramiento.

De él tan sólo se conserva una derruida espadaña en el lugar del Fontanal, y sabemos que la imagen de la patrona de Quintana de Fuseros, juntamente con la estatua de Santa Leocadia Catinera, procede de allí, como escribe en un censo del año 1787 su párroco Joseph Pérez Sánchez: "Parroquia ntra. Señora del Fueyo - Pueblo de Quintana de Fuseros, y Herrerías de Marciel - Corregimiento de Bembibre - Intendencia de León".


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