El Bierzo - León

2º.........Al Capitulo segundo respondieron que este Lugar es de Señorío, y que pertenece en lo temporal al estmo. sor. conde de Benavente por los Citados de Alva de Aliste, a quien no contribuyen por esta razon con Cosa alguna a excepcion del año de Alcavala y otras contribuciones (en respuesta al Capitulo Veinte y Siete)
En el siglo XVIII pagaban las rentas de las casas y fraguas que aún usaban. Su decadencia se consumó con la construcción de la carretera Madrid-Coruña, año 1786 por Bembibre...

V.

La Crisis secular de Europa, siglo XIV


A finales del siglo XIV se agudiza la crisis general arrastrada por Europa y la cuenca del Mediterráneo, que marcará el final de la Edad Media, y, tras la recuperación con el Renacimiento y los descubrimientos, se inicia la Edad Moderna.

Como todas las crisis, se inicia con un cambio climático a principios del siglo, generándose una gran hambruna hacia el año 1315, y con ello, una disminución demográfica en Europa. Fue posible colonizar Groenlandia y hacer plantaciones vitivinícolas en Inglaterra.
Esta trágica consecuencia germinó hata el punto de que en el año 1348 se conviviera con la Peste Negra o Bubónica, surgiendo tras ella, una serie de epidemias, al fin y al cabo parientes, que disminuyeron la población del continente europeo posiblemente en un tercio, o un sextercio si nos asomamos al siglo XVIII. Era la peste de las pulgas de rata proveniente de la India, que sorteó las fronteras por la ruta de Crimea y la ciudad de Teodosia, asediada por los mongoles.
Esta epidemia fue protocolizada hasta el punto de impedir el mercadeo con lanas, en cuyos fardos se cobijan las pulgas, y se debían quemar las ropas de los infectados y, llegando a una ciudad debían quemar sus vestidos y atavíos y entrar con otros nuevos.
La peste negra no era sólo acopio de pobres, sino que, aunque más alejados de contraerla, también le tocaba a la gente noble y pudiente, como Alfonso XI de Castilla, Juan I de Portugal, Juan II de Navarra, Margarita de Luxemburgo y otros.
La guerra de los Cien años y el orto de las monarquías autoritarias, en conjunción con otras convulsiones sociales, tanto políticas como ideológicas, e incluso religiosas, auspiciaron el caos.
Hasta la guerra de los Cien Años, las luchas eran entre los señores feudales, es aquella la que marca el principio de las guerras entre estados, si bien comienza con la negativa de Enrique III de Inglaterra, nieto de Felipe el Hermoso, que reclamaba el reino de Francia para sí en contraposición a Felipe de Valois, hijo de Carlos IV, éste hermano de Felipe el Hermoso, coronado con el nombre de Felipe VI, quien no quiso rendir vasallaje por sus feudos de Normandía y Aquitania del reino de Francia siendo él rey de Inglaterra.
El origen de esta guerra fue feudal, pues se trataba de dirimir la soberanía de las posesiones de los monarcas ingleses en territorios franceses, resolviéndose en un conflicto entre los dos reinos con implicaciones de otros partidarios de uno u otro estado, hasta que finalmente concluyó con la retirada inglesa de tierras francesas.
Del feudalismo se pasó al capitalismo emergiendo las casas nobles más altas en detrimento de las inferiores, y, conforme iba disminuyendo el feudalismo, se alteraba la regulación de la propiedad, disminuyendo los alquiladores de las tierras y los aparceros,

que producían para su propia subsistencia y pago a los arrendadores.
Con la despoblación, la demanda de productos agrícolas disminuye, así como la actividad comercial. Muchos de los agricultores, ante el incremento de los impuestos, abandonan las tierras y poblados y migran a las grandes ciudades y poblaciones para librarse del servilismo feudal en busca de trabajos remunerados, donde vivían con escasez y, si no, mendigando. Otros permanecieron trabajando los campos colocándose como mejor fuera por un salario.
En Europa afloran las relaciones asalariadas, así, los hombres venden su trabajo a cambio de un sueldo.
En España Alfonso XI aprueba el Ordenamiento de Alcalá durante las Cortes reunidas en Alcalá de Henares en el año 1348. Es un cuerpo legislativo cuya vigencia perduraría prácticamente hasta el período constitucional, Cortes de Cádiz, 1812.
Aumentaba la autoridad del rey. Las tierras empiezan a ser de realengo, de la Corona de Castilla, o de señorío, de nobleza o eclesiástico. Esta ley debería ser aplicada en las ciudades con fueros propios, por lo que provocó las reclamacines de los nobles al objeto de que se consideraran sus posesiones y privilegios como compensaciones de las peleas internas entre feudos y guerras civiles.
A partir del año 1351, en las Cortes de Valladolid, con el sucesor de Alfonso XI, Pedro I, basándose en el Ordenamiento de Alcalá, lo ratifica y amplía su cumplimiento con nuevas normas, se regula el comercio y se ponen precios públicos para los productos, además del control de los salarios y horas de trabajo. Crea los juzgados, de donde nacerá la Chancillería de Valladolid, por ello sus partidarios le llamaron el Justo o Justiciero, en contra de sus detractores que lo llamaron el Cruel.
Su autoritarismo era tal que no dudó en acaparar señoríos, como el de Vizcaya entre otros, e incluso casarse, por razones de Estado, con la francesa Blanca de Borbón, y, no habiendo recibido la dote conforme a lo pactado, la abandonó a los dos días. Ello hizo que Francia rompiera los lazos con España.
Sus peleas con el reino de Aragón, aliado de Francia, la rebelión de Toledo, a la que sucedieron otras villas, y la confabulación de los nobles en Toro, se produjo el agotamiento de suministros, incluso de cañones y armas para Castilla, que eran fruto de las factorías de Vizcaya y Cataluña.
La codicia y su osadía lo llevaron a profanar la tumba de Alfonso X y la reina para robar sus joyas y sufragar sus peleas.
Estos acontecimientos, los mercados, los precios y salarios provocaron un crecimiento inflacionario del que debían salir sus sucesores.

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