El Bierzo - León

X

El arte y talento del joyero.
Gemmarius -ii.
Reververado el oro en los crisoles se transformaba con habilidad y moldes en adornos y joyas, que luego eran adquiridos por los legionarios y moradores de Interamnium Flavium.
La merced de las vacaciones y licencias, y la cortesía transeúnte revertía en beneficio del imperio y del salario de los legionarios.

Interamnium Flavium

Ars Gemmarii

MMXV

©   oms

EXPLOTACIONES AURÍFERAS
DE PEMEIÓBRIGA,
Quintana de Fuseros


La Península Ibérica era una entidad geográfica única que los romanos llamaron Hispania y sus habitantes recibieron el nombre de hispanos.

En el año 206 a.e.c. Hispania estaba gobernada por dos pretores, y por sus condiciones geográficas, tras las elecciones romanas del año 198 a.e.c., se produjo su división en las que de hecho eran sus dos provincias la Citerior y la Ulterior, ramificación hecha oficial en el año 197, año de la sublevación de las tribus indígenas. Este levantamiento hizo que el senado romano enviara al cónsul Marco Porcio Catón a la Hispania Citerior ese año, y se convirtió en provincia consular, como lo era Italia, si bien las dos provincias hispánicas siguieron gobernadas por dos pretores.
La dominación romana se fue extendiendo; las guerras con los lusos y celtíberos se sucedieron hasta el año 72 a.e.c.; Hispania fue el escenario de la guerra civil entre Cesar y Pompeyo, asegurando aquel su mando sobre la Hispania romana en el año 49 a.e.c. al expulsar a los pompeyanos de las dos provincias, y, con la finalización de las guerras cántabras en el año 19 a.e.c., Hispania, pacificada, se dividía en tres provincias, la Tarraconensis (Tarragona), la Bética (Córdoba) y Lusitania (Mérida), división realizada por Agripa en el año 27 a.e.c.
Entre el año 7 y 2 Augusto cambió los límites de las provincias y las convirtió en conventos jurídicos, de significación judicial y militar.

Explotaciones auríferas en la Peña del Era y el Teso el Griego, prerromanas

La frontera del Imperio romano dividía Hispania y el dominio se iba extendiendo hacia la parte noroccidental tratando de adueñarse de las tierras y explotaciones de los pobladores autóctonos conforme Roma necesitaba; las tierras conquistadas eran vendidas a otras tribus con las que Roma tenía acuerdos pacíficos, a las que cobraba impuestos y con las que se aliaba para seguir dominando. La conquista de Hispania no fue empresa fácil, en el año 155 a.e.c. se inicia la rebelión de los vetones y lusitanos, que duró hasta el año 72
a.e.c.; a ésta se sumó en el 143 a.e.c.la de los
belos, los titos y la tribu de los inmortales arévacos
numantinos, cuya ciudad tomó Escipión en el año 133.

El oro del noroeste de Hispania se hacía necesario para sustentar el Imperio de Roma.

En Celtiberia no llegó la pacificación hasta el año
19 a.e.c., con la conquista de los astures de la meseta,
obligados a retirarse tras las montañas de León y
del Bierzo, rebelión que no fue dominada en menos
de diez años.

Fueron los astures, junto con los cántabros y
vacceos, los últimos pueblos de la Península Ibérica que
se sometieron a Roma.

Roma, necesitada para pagar sus guerras y mantener las fronteras del Imperio, no cejó en su conquista.
El oro del noroeste de Hispania le urgía para sostener su dominio.

Bajo la Muela, los castros de la Pinilla y la Torquina. Sencillamente, explotación a cielo abierto en la presa de la Lavandera y la laguna desecada de Fondo Veigas.


Explotaciones auríferas de San Adrián, en la Lavandera, por las que cruzaba el carral de la Vía Nova, entre el castro de la Torca y los solares de Interamnium Flavium, desde donde se tomó esta foto.

Las piedras de cuarzo que se escachaban en el lugar de Pedregales y las arenas de la Muela eran arrastradas por el agua hasta el lago del «Moural» y la laguna de la Lavandera donde eran lavadas con las escudillas y esteras de urce o mimbre

Muela: lat. mola -æ.
Martillo, mazo para machacar y moler los pedregales de cuarzo: lat. malleus -i: Mazo.
¿Dónde se lavaba?: desde aquí bajaban los trozos de cuarzo y las arenas al lago del Moural, lugar donde se sedimentaban y luego se removían en el agua con las bateas o con cribas de cañas de urce sobre madera (m: agua con ondas, que es movida; ouro: oro →Moural).
Por la vertiente entre los castros de la Pinilla y la Torquina -derecha-, el agua conducía las arenas a la Lavandera.

Las explotaciones de los astures, saqueados y obligados a trabajar para Roma, supusieron un ingreso extraordinariamente grande. Los romanos las organizaron siguiendo el metódico sistema de cavar la tierra cuarzosa y lavar las arenas en las orillas de lagos y ríos, que desecaron y crearon monumentales movimientos de tierra, quizás durante más largo tiempo y mayor cantidad que en las propias Médulas.
Alrededor de cualquier castro berciano podemos localizar una zona de lavado y explotación aurífera. En el ámbito del Valle del Era, valle fértil en castros tagarros, venado por los ríos Era, Oureo y los Corros, nos encontramos con muchas señales del laboreo de este preciado metal; los topónimos cuya derivación verbal se enraíza en el verbo lavar (lavare) son prolíficos; los estériles amontonados en mouruecas y paredes de fincas se pueden medir por toneladas, y los lagos desecados, que forman la orografía llana del valle, juntamente con los tajos cavados de tierra roja y arena cuarzosa a cielo abierto, y las laderas montañosas asurcadas forman el entorno geográfico de Quintana de Fuseros, relieve peculiar y referido al oro.
La ladera de la derecha, hoy repoblada de castaños, está llena de restos de piedras lavadas y torrenteras que llevaban los sedimentos hasta el remanso de la Canalina, donde eran bateadospor los fosores. Este lugar se llama Carrallabrada.

Moldes de loseta cérica con los que el gemmarius transformaba el preciado metal en adornos y joyas.

Los fossores (lat. fodio, fodi, fossum), o cavadores de las arenas, eran los principales trabajadores de las explotaciones, que dieron origen a nombres como Fueyo, Refueyos o Fuyinas. Eran los buscadores de las pepitas de oro, pepitas arrancadas de las vetas de las rocas cuarzosas de la montaña, rocas molidas y precipitadas a los ríos Oureo(oro), Era y Corros, rodándolas hasta remansos organizados en sus cauces, donde se lavaban los sedimentos y se recogía el preciado metal. Estos remansos los encontramos en el lugar llamado Requejo (requiesco), en el río Oureo, que significa tranquilo; en el río Era, en el mismo lugar del asentamiento de Fuseros, estaban el de Perales (Venales) y Carrallabrada (carus-lavare) o la Canalina, que era una retención artificial, y, ya en Quintana, la Lavandera, la laguna de la Veiga y la de Refueyos, con sus presas y arroyos; los castros de la Torquina y el Torcón, y la Muela, cuyas arenas cuarzosas eran arrastradas por el agua hasta el lago del Moural.
Desde Fuseros hasta Quintana se conducía el agua de las regueras, las fuentes y la de la misma lluvia por las laderas de las montañas para erosionarlas, y su tierra era arrastrada en arroyadas hasta el río Era que la depositaba en los remansos de Fuseros, la Canalina y el Lago del Moural. En la vertiente del Este, junto al Chano Mayor, castro sobre Fuseros, está la reguera del Valle, utilizada para erosionar la Llaviega (verbo lavare), las fuentes del Fontanal y su reguera, Pedragales y la Muela con su reguera, topónimo que expresa con exactitud el acto de moler, gastar, erosionar. En la otra vertiente, del lado del poniente, está el lugar de Carrallavada (carus -lavare) y Llavallolos (otra vez el verbo lavare), donde utilizaron sus fuentes para formar tres cañadas hasta el río, y las faldas del castro las Torcas, llamadas Ñavales (debería ser Llavales, de lavare) que también eran arroyadas hacia el lago del Moural, donde el apéndice de la Pinilla, que extiende su esquisto rocoso por debajo de la construcción de Quintana, estancaba el río hasta que fue desecado.
Las piedras molidas y lamas de la Muela iban a depositarse en el lago del Moural, donde se ubican ahora los campos de deportes de Quintana.
Las lagunas de la Veiga y Fondo las Llamas fueron desecadas cortando el esquisto en Corrales y las Eras, permaneciendo los ríos que las surtían, fondos o amnios que dan nombre a Interamnium Flavium, entre dos fondos, no dentro de un interfluvio. Estos fondos fueron lavados con bateas o azafates de urz o mimbres, y sobre ellos se encuentra la presa de la Lavandera donde se trataban del mismo modo las arenas cuarzosas que se cavaban a cielo abierto desde la Torquina hasta San Adrián y Corrales.
Más hacia el E, los arroyos de Valdecouso y Fuyinas también estaban organizados para el lavado del oro, como vemos en el castro del Torcón, las lamas de las arroyadas de los Silvanes, en Bustillo la vertiente de los Tagarros, el Rañadero y Llama la Canal, y en Fuyinas existen los Ñavalines -llavalines- de Fuyinas, y alrededor del castro los Tagarros, en Valdurbán y las surcadas arenas rojizas, yendo hacia Valdaceite.
n Refueyos, que es la zona del arroyo que nace en la Burga formando la laguna de Fondo las Llamas, también vemos que se cavó una gran masa de tierra, que hay muchos estériles y que se construyó otra cañada que baja precipitada desde la cima. El arroyo de Refueyos también estaba estancado, pues se notan sus marcadas orillas, y es obvio que fue abierto su paso junto al castro de la mata Torre, en un extremo del foso de las Eras, donde se asentó el campamento de la I Cohorte de la Legión Romana V.

Crisol, catino, cucharón de piedra testigo de las fundiciones.

Todo el oro que se producía se entregaba y custodiaba en la Torre (Mata Torre), guarnición militar junto al campamento, hasta su traslado a Roma en los convoyes procedentes de Galicia, el Bierzo Bajo y las Méduas.
Un crisol de piedra nos da la certeza de que el oro era fundido y, no sólo convertido en lingotes, sino, como nos indican moldes encontrados, también era transformado en joyas que se vendían entre los colonos y los legionarios licenciados que vivían en Interamnium Flavium y los soldados que iban de permiso a sus pueblos o ciudades, pues solían llevar regalos para sus novias y familiares. De esta manera el oro revertía, ya en forma de dinero, al erario público para pagar los salarios militares y suministrosdel campamento.

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