El Bierzo - León

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* Ministerio de Defensa -Ejército de Tierra- "MAPA DIGITAL DE ESPAÑA" 1999
     Castros de Quintana de Fuseros - de los astures susarros.
     Campas Pemeiobrigenses -Quintana de Fuseros.

LAS CINCO FORTALEZAS PEMEIOBRIGENSES

Pemeióbriga era el emplazamiento principal de los susarros que aunaba un conjunto de cinco fortalezas, lugar común o capital (forum), en el que realizaban las asambleas y celebraciones sus moradores, a los que se extendía el gentilicio de pemeiobrigenses. (Pemp: cinco –obriga: fortaleza).
Estas fortalezas son las cinco torcas (turus –i: elevación) que rodean el lugar de El Toral (toral –alis: llanura, llano) que se encuentra en Quintana de Fuseros. Estas fortalezas se llaman hoy: Las Torcas, La Torquina, El Torcón, La Torca y El Torcanón, que junto a otros castros, como El Chano Mayor, Los Tagarros, Torre y otros, se hallan en la geografía de Quintana, circundando más o menos perimétricamente el solar de la colonia romana de Interamnium Flavium, al lado del campamento de la Legión romana V Alaude.
Pemeióbriga tenía la importancia de ser la pluralidad de todas estas ciudadelas, y su nombre se encarna en la actualidad en el de Los Castros, donde están los vestigios del castillo concedido a los templarios con la Villa de Taurón, destruida durante el mandato del caudillo islamita Almanzor. Taurón fue la denominación del nuevo pueblo reconstruido sobre el solar de Interamnium Flavium.

La conquista de Las Galias y países celtas propició que su cultura ágrafa fuera escrita por los romanos, de ahí que la pronunciación de la letra “e” de Pemp la escribieran usando el diptongo “æ”, por ello el resultado latino de Pæmeiobriga, tal cual se observa en el edicto (CASTELLANOS • PAEMEIOBRIGENSES • EX • GENTE • SUSARRORUM).
En la provincia Transduriana, creada como extensión y delegación de estudio y plan de incursiones capciosas y granjeadoras para la ocupación del territorio de los astures, cántabros y vacceos, fue propretor Lucio Sestio Quirinale en el año 23 a.e.c., habiéndolo sido anteriormente Tito Statilio
Tauro en el año 29 o 27 a.e.c., que fue cónsul con Augusto, que lo era éste por VIII vez, en el año 26 a.e.c., y pudo ejercer el gobierno posteriormente también, como procónsul. Statilio bien pudo haber sido antes de los años citados pretor y propretor, ya que, favorito de Augusto, éste era cónsul cuando prefería por currículum dictatorial y, presidiendo el senado, este cuerpo senatorial renovaba en el cargo a los procósules y propretores ad libitum, por el tiempo que el senado quería.
Reza el Edicto a los Pemeiobrigenses: "...conocí a través de mis legados, ...ordeno vuelvan a poseer cuando Lucio Sextio Quirinale era legado..."
Ello nos indica que en el año 15 a.e.c. ejercía el gobierno otro delegado distinto de Lucius y que los pemeiobrigenses en el año 23 a.e.c. aún vivían en sus óbrigas o fortificaciones, siendo dueños de sus posesiones, de modo que los romanos, aunque se hubieran inmiscuido ya en este territorio, no lo tenían ocupado, sirviéndose para ello de gente de otras tierras.
Poco pudo durar esa lucha entre gigurros y susarros, en todo
caso entre el año 23 y el 19 a.e.c.

Los astures susarros de Pemeióbriga fueron vencidos, probablemente en la Batalla de la Campa del Era, en pelea por la codicia de los gigurros de Rubiá, Montefurao y Forum Gigurrorum, incitada y apoyada esta lucha por los romanos, conscientes de su avara pretensión de las explotaciones auríferas de Pemeióbriga.

Detalle de explotaciones auríferas a cielo abierto, desde la Muela hasta la Lavandera.



Rechazados aquellos, vivían en campamentos o campas en las montañas de Pemeióbriga, escindidos tanto de los galaicos que se aposentaron en su lugar, como de otras tribus astures, que maquinaban la defensa de sus territorio más allá del monte Catoute, agazapados, defendiendo sus posesiones en los montes del nacimiento del Sil, en Mons Vinnius, franja de territorio de los que están bien así, que no quieren vivir de otra manera, más novedosamente, desoyendo las ofertas romanas.

Esa era la táctica romana, injerirse entre las razas y tribus autóctonas, estimular las peleas y escaramuzas entre ellas y negociar después, de tal manera que aparentando favorecer, siempre ganaban, ocupando y percibiendo por ello sus rentas a fin de mantener el Imperio.
Los pemeiobrigenses durante su vida en las campas, continuaron explotando el oro en lugares como éste, la Peña del Era o Teso El Griego, contribuyendo negociadamente su parte a Roma.

Peña del Era, donde nace este río, explotación aurífera entre las vetas cuarzosas de su roca.

El Edicto lo data César Augusto, emperador, hijo del Divino, en Narbona el año 15 a.e.c., durante el que ejercían como cónsules Marco Druso Libone y Lucio Calpurnio Pisone en Roma.
La ocupación del territorio de los astures ese año ya había finalizado, invasión que fue paulatina debido a la diversidad de tribus y núcleos de gentes y fortalezas en una región grande como la de Cantabria, Asturias y León. Más si pensamos que esta colonización de los pueblos astures se realizó con gente galaica, estable ya entre la vía marítima, de Vigo a la Coruña, y la vía militar que cruzaba por Lugo desde Lancia y Legio VII a Braga. Se adentraron por los Acares y el Bierzo Bajo, de aquí que las pallozas sean circulares en estas zonas, y no cuadradas como las citanias de los astures, como observamos en el castro Torre de Quintana de Fuseros.
Consistente ya el dominio, Augusto convoca a consulta a sus legados, procónsules y propretores, despachando individualmente con cada uno de ellos, y, dictando posteriormente sus conclusiones para que los escribanoas las hagan llegar a todo el imperio para su cumplimiento.
Es así como los susarros, dueños de las Torcas, la Toca, la Torquina, el Torcón y el Torcanón recuperan sus posesiones anteriores, poniéndose de acuerdo, para que no haya discusiones, con los gigurros que deseen quedarse a vivir también en Pemeióbriga.

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