El Bierzo - León

  EL CAMINO ORIGINAL  


Los peregrinos, yendo a Compostela, cruzaban el Bierzo siguiendo el camino trazado sobre la Vía Nova romana, por lo que partiendo desde Astorga pasaban por Interamnium Flavium y Bergidum, continuando por el itinerario y huellas de la Vía Antigua por Villafranca hacia Lugo y Santiago de Compostela.
El camino hacia el apostólico sepulcro se dirigía por los pueblos de la Cepeda, Villagatón, Brañuelas, por el lugar de las Bárcenas y Almagarinos subiendo por la Pasada de Boeza y por entre los deslindes de éste (Boeza), Rodrigatos e Igüeña, hacia la Cruz Cercenada, antes de cuya mutilación se llamaba Cruz Alta.
Otros peregrinos lo hacían siguiendo el camino real de Asturias desde Oviedo, uniéndose a aquel en esta Cruz, en Quintana de Fuseros, un lugar cercano al monasterio de San Martino.
Juntas las vías de la pereginación, seguían por Quintana de Fuseros, Cabanillas, San Justo, por el paraje de la Quilosa de Arlanza, Losada, Rodanillo, Cobrana, Congosto, Pasada (Bárcena), Cabañas, Magaz y Cacabelos..., hasta el templo del Apóstol.

V.

 

Camino Jacobeo

Después de que Jesús hubo subido a la derecha del Padre, los apóstoles se repartieron las diversas naciones en las que cada uno de ellos debía predicar. A Jacobo, hermano de Juan el Evangelista, le tocó ir a Hispania, según dicen algunos, por mandato del mismísimo Pedro.


Sigue diciendo la narración de la «Leyenda Aurea», "Desembarcado en las costas mediterráneas de Andalucía, se adentra en terrenos de la extinta Tartessos, la Tharsis de las Sagradas Escrituras y, evangelizando aquí y allá, toma la calzada romana que por Emérita Augusta, Conímbriga y Braccara Augusta lleva a Gallaecia finalizando en Iria Flavia. Predicó intensamente en esta región, y en los alrededores de  Farum Brigantium, concretamente en Munxía, recibió la visita de la Virgen María que, según dicen, llegó en una barca milagrosamente guiada por los ángeles. La barca, convertida en piedra por un milagro de Nuestra Señora, se conserva en el pueblo a los pies de la iglesia; es una piedra oscilante utilizada antaño en ritos de fecundidad...

El caso es que la Virgen alentó al ya desmoralizado apóstol y le dio ánimos para seguir la difícil tarea. Perseveró él durante siete años, pero no obtuvo mucho fruto y, abandonando la región por Lucus Augusti hacia Legio VII Gémina, marchó hacia las ciudades celtíberas del centro...

Pasó así por Numancia y Clunia, arribando finalmente a Cesaraugusta, completamente desanimado, casi arrepentido de haber venido a tan ingrato país y maldiciendo de unas gentes de corazón tan duro.

Abatido, se sienta en la orilla del río Ebro y allí mismo se le aparece por segunda      vez la Virgen María, en carne mortal, pues ella vivía aún en Jerusalén".

- De la "Leyenda Aurea" que se narraba a los peregrinos en los albergues y monasterios del Camino.

Imagen de Santiago procedente de la ermita del Patrón Santiago, compartida por los pueblos de Quintana de Fuseros y Boeza, en el lugar de los Mozones. Perdida la celebración de la romería, en consenso particular entre ambas poblaciones, la estatua pasó a la iglesia de Boeza y, la campa con la efigie de San Antonio de Padua, para el pueblo de Quintana a finales de los años de 1800.

Un monje, Beato de Liébana, que compuso un himno litúrgico entre 783 y 788 dedicado a Mauregato en el que se invoca a Santiago como cabeza de España, fue quien propagó la creencia en el patronazgo y la evangelización de España por el Apóstol Santiago, iniciándose entre los cristianos del norte de la Península una unidad sentimental y religiosa en la lucha contra los musulmanes y convirtiendo al Apóstol en caudillo al frente de las tropas cristianas en muchas batallas.

"¡Oh Apóstol dignísimo y santísimo, cabeza refulgente y dorada de Hispania, defensor poderoso y paterno especialísimo!"

A partir del año 813, tras la fabulosa o real aparición del cuerpo del Apóstol en el castro céltico de Amaea, el culto jacobeo se extendió con vigorosa savia por todo el mundo cristiano después de la comunicación del hallazgo por Teodomiro, obispo de Iria Flavia al rey de Asturias Alfonso II el Casto, quien a su vez lo notificó al papa León III y al emperador Carlomagno.

Alfonso II peregrinó hasta al sepulcro jacobeo fundando tres iglesias, una dedicada a Santiago a la que dotó con el señorío de las tierras circundantes, otra a San Juan Evangelista y una tercera dedicada al Salvador, a San Pedro y a San Juan Evangelista, en la que se instaló una comunidad de monjes benedictinos para encargarse del cuidado de la tumba y el mantenimiento del culto del Apóstol.

Ya desde estos primeros años comienzan a afluir peregrinos de países lejanos y, cuenta la leyenda del "Pseudo Turpín", que el emperador Carlomagno (768-814) arribó entre los primeros, pues una noche, comenzó a intrigarse por un camino de estrellas que contempló en el cielo y que desde Aquisgrán pasando por las Galias y Navarra, finalizaba en el Finisterre hispano. En ello, en un sueño Santiago le dijo: "El camino estrellado que has visto en el cielo significa que marcharás a Galicia al frente de un gran ejército para librar mi sepulcro del dominio sarraceno, y que, después de ti , todos los pueblos irán allí en peregrinación pregonando las maravillas de Dios, hasta la consumación de los siglos". Continúa la leyenda relatando cómo Carlomagno derrota a los musulmanes y se postra ante el sepulcro del Apóstol. A la muerte del emperador de Occidente sobre su relicario se dibujaron dos regueros de estrellas en memoria de esta peregrinación.

Esta pseudohistoria, recogida en el Libro IV del Códice Calixtino (s. XII), marca la peregrinación por el "Camino de las Estrellas" convirtiendo el camino de los druidas conducidos por el Oeste hasta el final del mundo conocido, hasta Finis Terre, hasta el céltico Mar de los Muertos, es el Camino de Santiago o de la Vía Láctea.

De otra manera, y ambas buscando propagar la espiritual virtud de la peregrinación, la "Leyenda Aurea" indica por tierra el Camino de los peregrinos por la ruta que el apóstol Santiago siguió hacia Cesar Augusta hasta su regreso a Jerusalén, ruta que desde Iria Flavia, por Aquis Celenis, por Lucus Augusti, por Bérgido, por Interamnium Flavium, Legio VII, Numancia, Clunia llegaba hasta Zaragoza.

Dejando de lado las dudas y discusiones sobre la presencia de Santiago el Mayor o Jacobo el de Zebedeo en España, lo cierto es que los peregrinos yendo a Compostela cruzaban el Bierzo siguiendo el camino trazado sobre la Vía Nova romana, por lo que partiendo desde Astorga pasaban por Interamnium Flavium y Bergidum, continuando por el itinerario y huellas de la Vía Antigua por Villafranca hacia Lugo y Santiago de Compostela. El camino hacia el apostólico sepulcro se dirigía por los pueblos de la Cepeda, Villagatón, Brañuelas, por las Bárcenas y Almagarinos subía la Pasada de Boeza y por entre los deslindes de éste (Boeza), Rodrigatos e Igüeña, hacia la Cruz Cercenada, que se halla entre éstos y Quintana junto al monasterio de San Martino, yendo a Quintana de Fuseros, Cabanillas, San Justo, por la Quilosa de Arlanza, Losada, Rodanillo, Cobrana, Congosto, Bárcena, Cabañas, Magaz y Cacabelos.

Curiosamente y a consecuencia de las repoblaciones del conde Gatón y el obispo Indisclo, se repiten al Este y Oeste de la Cruz Cercenada nombres de topónimos o pueblos símiles o cognominados, como Magaz, Bárcena o Bárcenas, Rodrigatos y Rodanillo, y el mismo Quintana.

Llegado Almanzor al poder musulmán, deseoso de infligir un ejemplar castigo a la cristiandad y para que el eco de su victoria se extendiera por todo el orbe cristiano, eligió el Camino de Santiago, cuya trascendencia traspasaba las fronteras de España. Su expedición hasta la ciudad de Santiago de Compostela fue devastadora, las ciudades, pueblos, iglesias y monasterios de la ruta jacobea fueron arrasados, y, entre ellos, Astorga, Taurón (Interamnium) y Castro Ventosa (Bérgidum).

El estrago y la ruina originados por el despecho de Almanzor acrecentó aun más el fervor de los cristianos que afluían sin cesar hacia la tumba del Apóstol.

La reedificación de los pueblos del Camino se convirtió en ardua tarea y, ocupados los reyes en la reconquista, se inició la de Astorga promovida por el Obispo, como así lo hizo en Santiago el Arzobispo de la diócesis compostelana, que en el año 1108, pasados más de cien años, inauguraba el Santuario de Cacabelos, al lado de Castro Ventosa, donde reconstruyó esta villa, que pasó a formar parte de su jurisdicción episcopal. Pero, pasado ya casi un siglo sin haberse reconstruido el camino original entre Castro Ventosa y Astorga, por Taurón (Interamnium) y la Cepeda, los peregrinos habían comenzado a dirigirse hasta el Bierzo por el que se convertiría en el actual itinerario de la peregrinación, ruta que no había sufrido las iras del guerrero de Córdoba y en la que se colocó como divisa la Cruz de Ferro, homóloga de la Cruz Cercenada.

De la reconstrucción de Taurón hubo de ocuparse el mismo rey Fernando II, ya que el Obispado de Astorga dio otra solución al paso de los peregrinos y sólo se preocupó de la reconstrucción de Astorga y el señorío religioso de San Justo de Cabanillas, al lado de Interamnium llamado por entonces Taurón, encomendándola a los Caballeros de la orden del Temple hacia el año 1178, a quienes donó la plaza y su castillo derruido, que Alfonso III había construido en el año 884 para la defensa de la villa.

Los Templarios iniciaron un nuevo levantamiento en las inmediaciones de Fuseros, surgiendo así una urbanización, en cuyas casas nobles residía el tenente del pequeño señorío de la tenencia de Boeza, edificación que al final del medievo sería Quintana de Fuseros y que, de no haber sido reclamados aquellos por Fernando II, incluso a pesar propio, para repoblar Puebla de San Pedro y proteger a los peregrinos, se hubiera hecho realidad, si bien legítimo es aunque no se propagó, fuera la segunda reconstrucción de Interamnium Flavium.

En este tramo del antiguo Camino de Santiago existieron un gran número de monasterios, un rosario de ermitas, e incluso un hospital de peregrinos entre Cobrana y Congosto, así como un Santuario donde se ganaba el jubileo, el de la Virgen de la Peña, e incidimos en el símbolo y divisa de este viejo Camino, una cruz, la Cruz Cercenada, de la que la Cruz de Ferro, plantada a la orilla de la nueva ruta, es copia equivalente. La Cruz Cercenada, cortada, mutilada, talada por el destructor paso del agareno Almanzor, colocada sobre un cúmulo de piedras cristianizaba la señal de un camino astur, un Monte de Mercurio romano y hasta ella llegaba otro camino que venía desde las Omañas por Fasgar, la ermita del Patrón Santiago, Colinas e Igüeña, unificándose con el que venía por la Cepeda, Quintana del Castillo, Almagarinos y Boeza hasta Quintana.

Monasterios entre Quintana de Fuseros y Bárcena: El de San Martín o Martino, cuyo cementerio se ve cerca de la Cruz Cercenada; el de Santa Leocadia en el Fontanal de Quintana de Fuseros; el de San Fructuoso en Labaniego - Arlanza; en Losada el de San Pedro y San Pablo; el Santuario de la Virgen de la Peña en Congosto y, en Bárcena y Posada, sumergidos por las aguas del sil, los de San Salvador y San Julián. 

Ermitas: La de Santiago en una campa en el monte de los Mozones de Quintana y Boeza, en Quintana la de Santiaguiño, San Adrián, Santa Lucía, el Santo Cristo y San Esteban en Fuseros, y, otras, el Santo Cristo en Losada y la Virgen de la Vega en Cabanillas y San Justo. Los pórticos de estas ermitas servían para pernoctar los peregrinos.

Otros signos del Camino se recuerdan como el Hospital de Peregrinos en Cobrana, hacia Congosto y, en éste, el Val de Santiago.

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